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El sistema cuenta con corriente de arranque reducida (por ejemplo, en motores de 850–280 kW la corriente en vacío es únicamente de 8–10 A), evita pérdidas en régimen sin carga y permite destinar una mayor parte de la potencia del motor al proceso productivo.
Alto rendimiento y bajo consumo energético: solo se requieren entre 45 y 50 kWh para fabricar una tonelada de pellets terminados.
Los gastos de sustitución de piezas desgastables son mínimos, lo que disminuye el coste total de explotación.
El arranque mediante variador de frecuencia y el equipamiento con controlador lógico programable posibilitan la gestión remota y el monitoreo en tiempo real.
